Martes, 10 de Enero del 2023

Acerca del resentimiento

Es frecuente encontrarnos en el consultorio, más de lo que nos gustaría admitir, con pacientes que llevan como un terrible pesar el resentimiento. Se han asumido como víctimas de malas intenciones, de mala suerte, de envidias y de odios por parte de amigos, familia y la sociedad en general.

Día tras día, se amargan al revivir esa victimización, sensación de dolor y de carencias. Oscilan entre la ira, la indignación y la tristeza porque se saben perjudicados adrede por otro u otros, próximos o lejanos.

Como lo explica Anne Ancelin Schützenberger: “Existe un falta, un hecho, algo, una injusticia, un ascenso que no se recibió, un robo, una “desatención afectiva”, un no-reconocimiento, que “taladra” a la persona, la roe en su interior”.

Trabajar con los problemas de justicia e injusticia, entonces, es una de las preocupaciones más importantes del terapeuta.

En lo que se refiere a lo familiar, al núcleo más cercano y comprometido, Bozsormenyi-Nagy, explica que existe como un “cuaderno” en el que se lleva registro de lo adeudado y los méritos de cada uno de los que forman parte de ese grupo. De tal modo, adentrarse en  ese balance y estudiarlo, es una herramienta que permite al terapeuta, comprender cualquier desequilibro que pueda estar perjudicando al constelante.  Para que una persona se sienta plena, segura, con confianza es primordial que exista una coherencia, una armonía entre lo que ha dado y lo que ha recibido. Esto lo podemos trasladar a todos los ámbitos que conforman la vida de un ser humano.

Así, el constelador puede ayudar a descubrir al paciente el sitio en el que se halla esa “falta”, ese elemento disruptivo que no le permite sentirse pleno y feliz. Encontrado el punto neurálgico se procede a establecer acuerdos, a operar directamente en la disfunción para que la persona consiga su estado ideal.



Lic. Marcelo Luis Ducruet