Miércoles, 3 de Noviembre del 2021

La ansiedad

Cómo influye la ansiedad en el campo cognitivo
Muchas personas se asustan cuando comienzan a sentir que están teniendo problemas de memoria, y no me refiero a personas mayores, sino más bien, a gente de todas las edades.

La preocupación se torna seria cuando surge el temor de padecer algún tipo de patología. Sin embargo, desembarazando a este “conflicto con la memoria” de cualquier problemática física, deseo remitirme a una de las posibles causas y que suele ser la más frecuente: el funcionar en automático, el no estar presente en el aquí y ahora.

De un día para otro, notamos que cada vez retenemos menos la información, que no hicimos el trámite que debíamos hacer, que no recordamos dónde dejamos las llaves, los documentos, aquella lista de tareas, tampoco logramos contar una película que vimos ayer o relatar un libro que dos semanas atrás leímos con entusiasmo. Ni qué decir acerca de la falta de una respuesta firme cuando al poco tiempo de salir de casa nos preguntamos si cerramos la llave de gas o apagamos el aire acondicionado.

¿Será que el famoso alemán nos está visitando más seguido? ¿Será que nos estamos poniendo mayores? ¿Será que tenemos algún problema de salud que se está manifestando a través de los olvidos? Estas son las dudas que surgen cuando nos interrogamos por esta cuestión.

Lo que no se toma en cuenta como primera variable importante es la ansiedad. Esa vorágine que disocia el pensamiento de la acción.

Por lo tanto, si no estamos presentes en lo que estamos haciendo, funcionamos como autómatas, manejados por la urgencia que crea la mente y, por lo tanto, no acompañamos la acción con la reflexión. Nuestro cuerpo está presente, y la mente está en otro sitio.  

La clave para salir de esta trampa es no dejarse tiranizar por las urgencias (en la mayoría de los casos, autoimpuestas), pues el tiempo transcurre para todos de la misma manera, pero no todos lo gestionan y viven del mismo modo.  Es imprescindible prestar atención, aplicar una atención plena a lo que se está haciendo, y esto se logra con disciplina. Filósofos japoneses, chinos y ciertos budistas denominan a nuestra mente como “mente de mono” para referirse a ese descontrol mental, en donde la confusión, la indecisión, la prisa, la incoherencia hacen que perdamos las riquezas y vivencias del presente, por lo que siempre recomiendan ese estado de paz interior donde es posible funcionar con calma, reflexionando y dirigiendo la mirada de modo completamente consciente.

Ese es el modo de recordar, ese es el modo de evitar estas pérdidas de información que tanto nos atormentan.

Lic. Marcelo Ducruet