Lunes, 1 de Septiembre del 2025

Las Constelaciones Familiares desde otra mirada

Todos formamos parte de una familia a la que estamos vinculados por profundos lazos de amor y lealtad. Este sistema familiar tiene un alma y está regido por una conciencia común que une a todos sus miembros, ocupándose de los derechos de cada uno.

Las Constelaciones Familiares, además del ordenamiento que realizan en nuestra psique y en nuestra historia personal, constituyen una estrategia que nos ayuda a observar y comprender patrones de conducta, pensamiento y emoción que obstaculizan nuestra felicidad y plenitud de vida.

En una sesión de constelaciones podemos tener comprensiones e intuiciones muy claras sobre el origen de dichos patrones, cómo actúan en nuestra mente y en nuestra emocionalidad, y cómo los manifestamos a través de gestos, palabras y comportamientos.

De manera muy resumida, estos serían los principios sobre los cuales actúa una constelación. Sin embargo, en este caso, mi intención es dirigir la mirada hacia aquello que resulta necesario que ocurra luego de realizada la experiencia.

Tras la sanación de las heridas que hayan quedado en el sistema —ya sea por un duelo o por una situación traumática vivida— es imprescindible un trabajo posterior, para evitar que las estructuras de pensamiento se reconfiguren desde lo conocido.

La constelación es una herramienta sistémica que, proveniente de la línea del constructivismo, plantea que existen tantas realidades como interpretaciones puedan darse de los hechos. Por lo tanto, reescribir el guion y decidir qué vida queremos tener es nuestra responsabilidad.

La constelación produce, per se, un cambio profundo: un movimiento en el alma que resuena en nuestra vida. Sin embargo, suponer que esto basta para evaluar los efectos observables sería ignorar nuestras estructuras de pensamiento asociadas a las emociones, que son la forma en que accionamos en la realidad.

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Lic. Marcelo Ducruet