Por
Ducruet
Martes, 11 de Octubre del 2022
Lo que la pandemia nos dejó
| Tras un período altamente complejo de enfermedad, preocupación, incertidumbre, soledad y temor, estamos frente a una realidad distinta. Normalizamos la falta de abrazos y besos, normalizamos el distanciamiento, normalizamos las miradas acusadoras o de sospecha, normalizamos la crisis económica que resultó por estar los negocios tanto tiempo cerrados, normalizamos la escolarización irregular, normalizamos clases virtuales de todo tipo, normalizamos una vida que no es la que teníamos. Cuando muchos piensan que la pandemia ya pasó, algunos sostenemos que todavía vivimos en medio de sus consecuencias, pero sin notarlo. Nunca supimos cómo surgió el virus, nadie pidió perdón por tantas muertes y sufrimiento, ningún político o laboratorio asumió responsabilidad por el desastre. También lo normalizamos. Es por todo esto por lo que los invito a leer Cuarenteland II, para que la historia no se repita, para que no permitamos impunidad, para que no olvidemos la desinformación, el destrato, las incoherencias a las que nos vimos sometidos por los diferentes gobiernos. Hoy más que nunca es fundamental cuidar la salud y para ello tenemos que ejercitar la memoria, no permitir que se haga habitual lo que nos impusieron y vuelva a restaurarse el cariño, las caricias, el contacto. No podemos permitir que una "plandemia" nos quite derechos, sueños y lazos familiares. Recuperemos espacios de felicidad. Cicerón decía que los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla. La lectura de Cuarenteland II es un ejercicio para pensar y repensar todo lo acontecido, es un testimonio de lo vivido, es un registro de un período nefasto y un despertador para que no siga avanzando la permisión. Leerlo hace que no vivamos como si nada hubiera pasado, que no avance el acostumbramiento a lo anormal, disruptivo e insano. Lic. Marcelo Luis Ducruet |